domingo, 21 de outubro de 2007

Eu quero uma assinatura!




Ah, eu fiquei fã da Caras argentina! Olha como o texto é bem feitinho. E os hermanos adoram uma história de coração partido, ao contrário dos brazucas que curtem uma boa ostentação. A Caras do vizinho é quase um diário oficial do casa-separa dos famosos.
E é incrível como todo mundo que importa sai de Santa Fé. Esse estado é uma espécie de Bahia da Argentina (cof! cof!).
Separei dois perfis. Vejam só:


"Mi matrimonio está en crisis"
Dady Brieva se confiesa

Había corrido durante más de una hora. “Siempre es bueno hacer un alto”, dijo agitado. Interesante paralelismo entre la necesidad de su ritmo cardíaco y el de su vida emocional. “Ando con una crisis matrimonial —confiesa Rubén Enrique Brieva (51), y el humor, que es su esencia, se cuela irreverente—. Tenemos la relación en el sanatorio, pero no hay muerte todavía.” Dady y Guadalupe Evelia Duarte (49) se conocieron a principios de los años 70, cuando compartían el mismo banco en el aula de la escuela secundaria de María Selva, en Santa Fe. Largos fueron los años de insistencia hasta que la muchacha dijo que sí. Después de cinco años de noviazgo, la pareja contrajo nupcias el 9 de noviembre de 1979. Por ese entonces, Dady anunciaba: “Evelia es la mujer de mi vida”.Luego de 28 años, la afirmación es otra: “Es muy difícil sostener un amor durante toda la vida”. Sin duda, más aun si es la vida de un hombre mediático. “El matrimonio es un trabajo de 24 horas. Cuando el éxito toca la puerta, uno comienza a poner energías en otras cosas. Jugar en las grandes ligas tiene un precio, porque el tiempo siempre termina pasando la factura. Las exigencias obligan a establecer pactos: ‘Vos cuidá de los chicos, yo traigo la plata a casa’. Pero eso no es suficiente.” Dady habla del doble filo de la fama en plena situación de incertidumbre. “El hombre mediático consigue las entradas para los espectáculos, vacaciones de canje, visitas a la isla de CARAS, y otras tantas cosas que anestesian cualquier problema. Pero cuando eso se acaba y llega el momento de la intimidad, esa misma fama que endulza es la culpable de todos los problemas.”Fue durante 1998, cuando Dady -subido al suceso de Los Midachi- debió abandonar Santa Fe, para radicarse en Buenos Aires. “Esa distancia generó varios conflictos. En estos diez años atravesamos varias idas y vueltas, crisis de las que siempre volvimos –afirma-. Hace diez años que la estamos remando. Uno hace lo que puede para salvar la situación, comprás una casa en un country, hacés un viaje, pero...”.En el proceso de “acomodar” las piezas, Dady prioriza el cuidado de sus hijos, testigos cercanos de esta historia: Bruno (18) y Franco (14). “No me genera culpa ni preocupación. La separación entre los padres es una realidad constante en los colegios. En la situación que sea, Evelia y yo tratamos de tener presencia. Jamás me dejaría influenciar o aconsejar, porque somos muy respetuosos de los espacios personales en mi familia. Pese a todo, los protejo, porque entiendo que la paternidad es mucho más que una relación conyugal.”Haber salido de tantas crisis supone cierta sabiduría para sortearlas. Pero, ¿qué pasa esta vez? “Hace como cien años que hago terapia, y hubo tiempos en los que tuve dos psicólogos. Pero en este caso la solución no tiene que ver con eso. Mas allá que no creo en la terapia de pareja, la cuestión tiene raíz en otro tema: el existencial. Tengo 51 años y siento que estoy viviendo una época de balance, de búsqueda constante de saber qué es lo que realmente quiero. Ante tantos años juntos, uno se va poniendo más viejo, más ‘choto’ y algo pelotudo. Me cuestiono muchas cosas, y sé que a ella también le ocurre lo mismo. Tal vez tenga necesidad de crecer, los chicos ya están grandes y quiera expandirse a otros caminos. Sentimos la necesidad de ir más allá del lugar en el que estábamos.”Una terapia personalizada. Dady se levanta a las 06:30. A las 07:15 ya está leyendo los diarios, antes de salir al aire con “Dady 790”, por Radio Mitre. Durante el resto del día, diagrama actividades que lo alejen del mundo. “Corro 40 kilómetros como entrenamiento para la próxima maratón de Buenos Aires. Trabajo en el guión de mi próxima película y me doy una vuelta por el stud, donde tengo dos caballos de carrera –enumera-. El trabajo siempre me ayudó a despejarme, es lo único que me produce orgasmos.”Cuánto queda del amor es el interrogante obligado. “Debemos redefinir qué es el amor, porque hay situaciones de afecto en una pareja que no necesariamente tienen que ver con lo que uno conoce como amor. Es algo así como lo que pasa con Midachi. Podemos separarnos, putearnos, pero cada vez que nos juntamos sale magia. Mi historia con Evelia ha sido muy fuerte y aguerrida, sostenida desde siempre por la lucha, sobreviviendo codo a codo. Evelia ha sido mi soporte en la vida, sin ella a mi lado no sé si hubiera podido desarrollar mi carrera. Pero luego de casi treinta años llegamos a un punto de análisis: “Qué es amor?, ¿qué es pasión?”. El afecto entre los dos no va a desaparecer. Nunca hemos sido una pareja estilo ‘Love Story’, ni tampoco fuimos Susan y Jeremy, pero fuimos buenos socios en la vida, y ella siempre supo cuidarme el arco.”




"En el amor, me gusta que me manden"
Flavia Palmiero, decidida a seducir

A simple vista, un interrogante de cuatro palabras: ¿Por qué está sola? “Por estar en las revistas no encuentro al hombre que se enamore de mi y no de una fotografía” -es su contundente respuesta-. Al final hará una confesión que abrirá el juego a la entrevista. “Me siento sola, porque la soledad va más allá de una situación. Algo que experimenté muchas veces, aun estando en pareja.” Flavia Palmiero (41) recorre los cinco sentidos de una mujer, “muy mujer” que, entregada a la conquista, asegura: “No me enamoro fácilmente, pero en esta materia, la esperanza es lo último que pierdo”.Y la vida le cantó los 40. “Hace muchísimo que deseo encontrar mi alma gemela. A esta edad cuesta mucho más entregarse, pero mantengo la ilusión de dar con el hombre que comparta mi estado de madurez, que valore como yo el hecho de formar una familia, enamorarse con todo y perder el temor al compromiso afectivo. Mi ex marido y Franco (Macri) han sido los únicos hombres fuertes en mi vida. Después, reconozco haber sido querida, pero ahora tengo la necesidad de ser yo misma la que ame fuerte. Los años me enseñaron a ser fiel a una pareja y a mis propios sentimientos. En el amor soy apasionada, y me hace feliz halagar a mi compañero, quitarme el orgullo y decirle cuánto necesito estar con él. Después de los cuarenta, deseo recobrar algo de inocencia, de credulidad afectiva.”Quiere retruco.“Recién hoy transito el camino de la conquista, porque siempre fui muy pasiva en el amor y tan sólo me he dejado seducir, conquistar, querer. Ahora, tengo ganas de desear.” Y es precisamente en el terreno del deseo donde Flavia reconoce su “lado salvaje”. “Puertas afuera, puedo llegar a ser manejadora y obsesiva, pero en el ámbito de la pasión suelo perder la conciencia. Ojo, no hablo del sexo por el sexo mismo, porque eso me aburre demasiado. Para llegar a esa instancia de intimidad, hoy debo registrar un sentimiento hacia la otra persona: amor, admiración, algo. Cuando es así, suelo no tener límites, y nada me cuesta perder la conciencia.”Dice encarar la conquista desarmada, y es entonces cuando sabe intelectualizar el momento con alguna frase espontánea que rara vez falla en el intento. No se anima a dar señales sin un ápice de seguridad, pero cuando siente esa vibración sus sentidos se despiertan y despuntan las certezas, o los tips para los interesados más sagaces.Oír. “Alguna vez me dijeron que yo reunía fortaleza y fragilidad, y me pareció un buen piropo. De un hombre me encanta escuchar la promesa que va a protegerme. Y para `esos momentos`, me gusta el jazz de fondo y algo de baile.” Oler. “Como en el hombre no me gustan los perfumes fuertes, prefiero el aroma natural de la piel, es mucho más sugerente y estimulante. La piel en crudo, el aroma a hombre al natural.” Degustar. “Puedo acompañar la pasión con un buen vino tinto, pero con la dosis justa, para no debilitar la libido.” Tocar. “Nada de texturas que no sean las del cuerpo. La piel es lo mejor que se puede llevar puesto.” Ver. “Inmediatamente cuando conozco a un hombre hago foco en su sonrisa, pero lo que más me agrada son los gestos típicos de un auténtico caballero. Con respecto a lo netamente físico, priorizo el aspecto básico y normal, porque detesto la metrosexualidad. ¡Por favor!, no se cuiden tanto que para eso estamos nosotras...”.Aunque la producción en exceso también es perjudicial para el público femenino en relación con los planes de conquista, según el manual de tácticas de Palmiero. “Los hombres están pendientes de otra cosa. Cuando creemos que se fijan en el vestido, el maquillaje y el peinado, se mueren por una mina en jeans y musculosa. Ellos son más básicos y directos de lo que suponemos. Otra cosa que me mata de los hombres: Me gusta que me pidan cosas como que me ponga una mini. Yo lo hago contenta. Si hoy tuviese una primera cita, no perdería ni un minuto en fijarme qué usar. Suelo seducir con la antiseducción. Al fin y al cabo, la naturalidad es más inteligente que la pose.”Y un ideal que guarda con claridad. “No me arrepiento de nada de lo que viví. Ahora que mis hijos están grandes, quisiera retomar una vida en pareja, volver a casarme y ser madre nuevamente. Claro –advirte– con alguien que me ayude, porque ya no estoy para levantarme por las noches.”Más que madre, una amiga. “Quiero que los chicos crezcan sabiendo que su madre es una mujer que ama, siente, es deseada y tiene vida sexual, algo que deben entender como natural. Por lo general, mi hija Juliana (18), que es muy sabia, me dice lo que debo hacer con respecto al amor. Por mi parte, sólo le aconsejo que viva el amor con libertad, eligiendo y exigiendo respeto. Pero ella es más segura que yo en la vida, nos reímos mucho cuando me carga: Jamás me casaría a los 20, como hiciste vos. Bueno, al menos sé que por el momento no seré abuela.”En su vida hubo grandes y más chicos, los hombres y el prejuicio de la edad. “Sólo quiero encontrar a un par, alguien que vibre en la misma frecuencia que yo. Y sobre cuántos años tenga no es tema de relevancia mientras ejerza el mando en la pareja. Porque debo admitir que soy una mujer machista. Como siempre me las arreglé sola en la vida, necesito un momento de relax, para apoyarme y descansar en alguien. El hombre que me gusta debe saber plantarse frente a la mujer, tomar las riendas y decidir con seguridad. Si tengo al lado a un tipo que mira ir y venir, hacer y deshacer, y dice: `¿Y yo qué hago?`, me muero. Nada me seduce menos que tener que manejar a un hombre, porque si, además de todo, debo hacer eso, mi vida se vuelve ingobernable.”

http://www.caras.uol.com.ar/edicion_1344/nota_02.htm

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